Problemas alimenticios

Alimentación desequilibrada
Insistimos en la importancia de una alimentación equilibrada y nutritiva que comienza con la primera comida del día. Las prisas y los malos hábitos adquiridos por los adultos impiden que muchas veces los niños desayunen adecuadamente.



El desayuno de los niños españoles se compone mayoritariamente de un vaso de leche acompañado de algún hidrato de carbono, mientras que otros se quedan solamente en un vaso de leche. Existe una relación directa entre este mal hábito alimenticio y la obesidad. Un desayuno equilibrado debe incorporar leche, fruta o zumo e hidratos de carbono.

Pautas a seguir
Es fundamental comer de todo, moderando, eso sí, el consumo de grasas y de alimentos ricos en azúcar. Los cereales, patatas y legumbres constituyen alimentos básicos que hay que comer a diario, al igual que las frutas, las verduras y las hortalizas.
  • Importancia del desayuno. Hay que concienciar a los niños de que el desayuno es una de las comidas más importante del día y debe cubrir, al menos, el 25% de sus necesidades nutritivas. Para conseguirlo, debe incluir lácteos (leche, yogur, etc.), cereales (pan, galletas, copos de cereales…), y una fruta o su zumo. Por supuesto, todo ello se puede acompañar de grasas de complemento (caso del aceite de oliva, mantequilla, margarina…), mermeladas, miel y fiambres.
  • Importancia del ejercicio físico. La sociedad actual oferta numerosas actividades de ocio infantil sedentarias (televisión, videojuegos, ordenador, etc.), de ahí que sea necesario recordar a los padres la trascendencia de las actividades físicas: salir a jugar a un parque o, simplemente pasear, son actividades que deben integrarse, necesariamente, en la rutina de los más pequeños.
  • Importancia del ejemplo. Los niños aprenden conductas por imitación, de manera que los padres se convierten en modelos a seguir, también en materia de educación nutricional. Por ello, los padres deben practicar con el ejemplo y seguir una dieta equilibrada o saludable. Es imposible concienciar a los más pequeños sobre la importancia de la fruta o la verdura si los padres no las compran ni las consumen.
  • Importancia de saber comer. Hay que enseñar a los pequeños a comer y masticar despacio, es importante convertir el momento de la comida en algo agradable, de lo que se puede disfrutar.
  • Importancia de los colegios. Son numerosos los centros escolares que disponen de las famosas máquinas de refrescos. ADECES aconseja que estas máquinas no expendan bebidas azucaradas ni bollería industrial.
  • Importancia de los facultativos. En caso de que sea necesario imponer a los menores una dieta hipocalórica, ésta debe ser decidida siempre por un médico.
  • Importancia de las rutinas. Como cualquier otra actividad, la comida también tiene sus horas. Es fundamental enseñar a los niños a respetarlas y huir de los famosos picoteos.

By: María Comeche.
 
El sobrepeso en las niñas adelanta la regla hasta 4 años
La aparición temprana de la regla pareciera estar relacionada con el sobrepeso. Si bien este factor no era tenido en cuenta en el pasado, recientes estudios confirman que la regla podría adelantarse hasta cuatro años en niñas obesas.

Basilio Moreno Esteban, presidente de la Fundación para el Estudio de la Obesidad, sostiene que “las niñas gorditas, especialmente si llegan muy pronto a los 45 kilogramos, pueden llegar a tener su primera regla incluso a los nueve años, es decir, que se llegan a desarrollar hasta tres años o más antes que las niñas con peso normal”.
Debido al bloqueo de las kisspeptinas, hormonas que regulan el eje reproductor, podría ayudar a retardar el desarrollo sexual precoz en niñas con sobrepeso. Así, podría retardarse una pubertad temprana, condición que muchas pequeñas no pueden asumir fácilmente y que podría tener como efectos:
  • El condicionamiento a una talla más baja.
  • Un mayor riesgo de obesidad en la edad adulta.
  • Un aumento del riesgo cardiometabólico.
  • Mayor peligro de embarazos prematuros.
  • Una disociación entre la madurez corporal y la psicológica o emocional.
El aumento marcado de peso en la pubertad por parte de las niñas se relaciona íntimamente con un incremento de tejido adiposo o grasa que tiene una clara relación con la producción de hormonas.
Una dieta equilibrada y saludable ayuda a prevenir la obesidad infantil y por ende, la aparición de una regla temprana que pueda causar inconvenientes físicos y psicológicos a nuestras hijas.

By: María Comeche.



Obesidad infantil, 10 consejos para combatirla.  
Últimamente está aumentando de manera alarmante la obesidad infantil. Una alimentación inadecuada, junto a una actividad física deficiente son los factores que predisponen a la obesidad.
La obesidad infantil es una enfermedad crónica que tiene consecuencias físicas pero también psicológicas que no hay que olvidar (baja autoestima, aislamiento social, anorexia, bulimia…).
La infancia es la etapa de la vida en la que se establecen los hábitos alimentarios, y también es cuando mejor se aceptan los cambios nutricionales. Es ahora cuando debemos aprovechar e inculcarles buenos hábitos.
Es muy importante tener en cuenta que el papel de la familia es básico. Sabéis que nuestros hijos intentan imitarnos en todo. Si nosotros bebemos refrescos para comer, probablemente ellos también lo harán, si no nos gusta el tomate y no lo comemos, seguramente ellos tampoco lo comerán.
Si queremos que sus hábitos nutricionales sean sanos, hemos de empezar por hacer sanos los nuestros, solo con un cambio de vida saludable de toda la familia será posible luchar contra este problema.

10 consejos para combatir la obesidad infantil:
  1. Introducir más fruta, verdura, legumbres y pescado.
  2. Disminuir la toma de fritos, carne roja y embutidos grasos.
  3. Dejar para ocasiones especiales las bebidas azucaradas y las chucherías.
  4. Hacer un desayuno saludable: Cereales, lácteo y fruta.
  5. Intentar compensar los menús de la escuela con los menús de cenas.
  6. Hacer todas las comidas posibles en familia.
  7. Dejar la bollería y el embutido graso para meriendas esporádicas, mejor rellenar el bocadillo de queso, jamón dulce, pavo, atún.
  8. Elegir los zumos naturales o sin azúcar añadido.
  9. La bebida de elección para la comida y la cena debe ser el agua.
  10. Ponerles raciones acordes a su edad.
Es importante que los padres aprendan los conceptos básicos de alimentación que les permita comprar alimentos más sanos y nutritivos y elaborar menús variados y equilibrados.

By: María Comeche.
 

Obesidad infantil y riesgo de males cardiovasculares y diabetes
Muchas veces nos preguntamos como padres si el sobrepeso y la obesidad infantil pueden tener alguna incidencia en el desarrollo físico de nuestros peques. José Sánchez, nutricionista de Instituto Nacional de Salud (INS), indica que efectivamente “los niños obesos tienden a convertirse en adultos obesos, lo cual genera también baja autoestima, desórdenes depresivos y aterosclerosis”.
Además de los problemas psicológicos mencionados, los peques con sobrepeso presentan un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares crónicas durante la edad adulta. Diabetes, hipertensión y dolencias cardiovasculares son algunas de estas posibles afecciones.
Para prevenir estas posibles futuras dolencias es recomendable seguir una balanceada dieta infantil y actuar como modelos a seguir. El especialista aconseja limitar el consumo exagerado de alimentos y vigilar la alimentación infantil.
También resulta importante introducir cambios en los hábitos de nuestros hijos:
  • Comer en la mesa y no frente al televisor.
  • Masticar adecuadamente, de manera lenta, sin engullir los alimentos rápidamente.
  • Evitar la utilización de las golosinas como premios, para que los niños no las asocien con actitudes positivas.
  • Comer despacio.
  • Tomar agua en lugar de refrescos.
Una alimentación infantil equilibrada es esencial para el correcto desarrollo físico y psicológico de nuestros peques.

By: María Comeche.



Obesidad infantil
La obesidad infantil, no es sólo una cuestión de cantidad de comida, sino de calidad de la misma unido a factores como el sedentarismo
Uno de cada cinco niños españoles de entre 3 y 12 años tiene sobrepeso u obesidad.
Casi un 7% de los niños de entre 3 y 5 años es obeso y un 11% tiene sobrepeso. Es muy preocupante porque, a medida que crecen, aumenta también el porcentaje de obesidad y sobrepeso. Entre los 6 y 9 años, el sobrepeso y la obesidad llegan al 21% de los menores, y de los 10 a los 12, el porcentaje aumenta hasta casi el 23%. En general, este problema afecta más a las niñas, con un 23% de casos, frente al 19,3% de los niños.
Un 65% de los niños practica alguna clase de deporte tras la escuela. A los niños lo que más les gusta es el fútbol y a las niñas, el baile y la natación, mientras que el baloncesto y el tenis son deportes atractivos para ambos sexos. A estas edades lo recomendable es hacer al menos una hora diaria de ejercicio, según los expertos. Otro dato que se ha hecho público hoy es que a los más pequeños, de 3 a 5 años, les cuesta hacer actividades que requieran moverse de la silla, una situación provocada en parte por “la prisa” de la sociedad actual en la que los desplazamientos hasta los 3 años se hacen muchas veces en cochecito.
Para luchar contra la obesidad infantil hay que potenciar los juegos en espacios públicos al acabar la escuela, promover la actividad física en familia los fines de semana y dormir lo suficiente.
Los fines de semana los niños hacen muy poco ejercicio, hasta el punto de que un 43% reconoce no realizar ninguna actividad física o deporte los domingos. Según el trabajo, cada vez aumentan más las actividades sedentarias como jugar con videoconsolas y ordenadores, y ver la televisión.
Respecto a los hábitos de dormir, el 70% de duerme de 8 a 10 horas (10 horas es lo recomendable), un 20% más de 10 horas y un 3,4% menos de 8 horas. De acuerdo con los expertos, los niños que duermen menos tienen más problemas de obesidad.
España es uno de los países del mundo con una de las mayores tasas de obesidad y sobrepeso infantil.

By: María Comeche.
 


Fobias alimentarias infantiles
¿Sabíais que el rechazo a probar nuevos alimentos se llama neofobia?, ¿y que la negativa a comer alimentos sólidos, fagofobia, puede estar causado por algún trauma anterior del niño?… son las fobias alimentarias, algunas muy comunes en un período determinado de edad, y la mayoría remiten si seguimos unas cuantas normas básicas.

Es muy común encontrar niños y adolescentes que consumen cierto tipo de alimentos (no justamente de los más nutritivos) y que se niegan con un miedo casi irracional a la idea de probar o introducir en su dieta otros alimentos fuera de los ya acostumbrados. Generalmente las verduras y las frutas son los alimentos más resistidos.

Sin embargo, el rechazo irracional a determinados alimentos no es un comportamiento exclusivo de los menores de edad. Son muchas las personas adultas que sienten un profundo rechazo a probar un alimento nuevo. Tanto en un caso como en otro, la comunidad científica cataloga la repulsión a un alimento concreto o la aversión a ingerir una determinada comida como un tipo de fobia hacia los alimentos o hacia el acto de comer. Descartadas todas las razones de rechazo hacia determinados alimentos por gustos o preferencias alimentarías, los nutricionistas detectan un caso de fobia cuando la simple posibilidad de tener que probar un alimento ocasiona una fuerte ansiedad en una persona acompañada de un miedo intenso e irracional, además de un rechazo compulsivo, profundo e inmediato hacia el alimento o el plato.

Para este trastorno se contemplan distintos tratamientos. En principio, los psicólogos son los especialistas que deben tratar al afectado. Estos profesionales coinciden en subrayar que cuanto más se insista en que el niño supere estos miedos, más se agrava la fobia, con el riesgo de transformarla en crónica, sobre todo si esta presión se realiza bajo amenazas o una actitud con la que el niño pueda asociar ese alimento a una situación desagradable y tensa.
 
Neofobia: miedo a probar alimentos nuevos

“No me gusta nada”. Esta es la respuesta de algunos niños y adolescentes, aunque también se da algún caso en adultos, que manifiestan una gran aversión a determinados alimentos, incluso sin haberlos probado nunca. Se trata de personas que desde sus primeros años de vida han rechazado de manera contundente la introducción de cualquier novedad en su dieta, convirtiéndola en monótona y desequilibrada por el reducido número de alimentos que consumen. La neofobia en la infancia no es un trastorno alimentario aislado, ya que la mitad de los niños de entre dos y diez años se niega en un primer momento a degustar un alimento nuevo.
Este rechazo es intenso y frecuente entre los menores que tienen entre cuatro y siete años. A partir de esta edad la mayoría de las situaciones de neofobia remiten. Los expertos en este campo subrayan la hipótesis de que la neofobia germina por el ofrecimiento a los niños de una alimentación monótona, tanto en variedad de alimentos, sabores, preparación de los platos y su presentación: asociar siempre los macarrones al tomate, el pescado al rebozo, etc.
No obstante, nuevas investigaciones revelan que el factor genético puede influir también en la neofobia alimentaria. Muchos niños catalogados por padres y educadores como malos comedores lo son porque alguno de sus progenitores también lo fue en su infancia. Por otro lado, hay que considerar que la actitud de agrado o desagrado que muestran los progenitores hacia los alimentos influye de manera determinante en las preferencias alimentarías de sus hijos, que tratan de imitar el comportamiento de sus padres.

Tratamiento
  • Dejar el alimento a la vista del niño cada día, pero sin la más mínima invitación a que lo tome.
  • Consumir ese alimento en familia, con toda naturalidad, delante del niño, pero sin ofrecerle que lo coma.
  • Incluir en su dieta otros alimentos distintos pero que contengan los nutrientes que no toma debido a su fobia.
  • Tratar de que participe en la preparación de la comida: invitar al niño a hacer la compra, a cocinar, a presentar los platos y a servirlos.
  • No ofrecerle otro alimento que le agrade, como un sabroso postre, a cambio de que coma el alimento rechazado. Con este comportamiento se fortalece el deseo de rechazo. Los comentarios negativos sobre el plato preparado e, incluso, sobre el acto de comer “ni te molestes en servirle, no lo va a probar…” acentúan también el rechazo.
  • Introducir el alimento de forma continuada, sin prisa pero sin pausa.
  • Ofrecer el alimento rechazado en el primer plato, cuando más hambre tiene el niño, acompañado de su comida preferida, de manera tranquila, con una presentación cuidada y atractiva. El aspecto de la comida, el olor y el gusto, influyen de manera significativa en la apetencia por los alimentos.
  • No hay que ofrecerle sólo los alimentos que sabemos que le gustan porque es una manera de predisponer al niño para que desarrolle neofobia. Lo conveniente es invitarle desde pequeño a probar la mayor variedad de alimentos y platos.
Fagofobia: fobia a tragar

La razón que motiva el rechazo de la comida es el terror a ahogarse o asfixiarse cuando se tragan los alimentos, ya sean líquidos o sólidos. Suele surgir en niños (aunque también se han comprobado casos en mayores) tras un episodio de atragantamiento con la comida, una esofagitis o faringitis muy dolorosa, o tras una experiencia de disfagia (dificultad para tragar). También hay niños que sufren fobia a tragar y dejan de comer por miedo a vomitar y a sentir dolor, por lo general después de haber vomitado tras un empacho, una fuerte gastroenteritis e, incluso, debido al malestar provocado por las sesiones de quimioterapia, si éstas se han aplicado próximas a la hora de la comida.
Sobre la fobia a tragar no se han publicado ensayos terapéuticos controlados en la literatura científica, tan sólo informes de casos. No obstante, la prevalencia es baja si se tiene en cuenta los pocos casos descritos, por lo que se concluye que es un proceso pasajero que se resuelve en la mayoría de los casos en menos de seis meses. El médico, antes del diagnóstico de fagofobia, descartará que se trata de cualquier otra enfermedad que pueda provocar los mismos síntomas como disfagia (dolor o dificultad física para tragar), globus (sensación de nudo en la garganta), anorexia nerviosa, trastorno obsesivo-compulsivo (temor a atragantarse con objetos no comestibles, como un trozo de cristal) o trastornos afectivos.
Sin embargo, en los afectados, aunque el malestar desaparece, persiste la conducta alimentaria de evitar la comida por miedo de tomar los alimentos con una textura cambiada líquidos, semilíquidos, cremas, purés o yogures, por lo que limitan de forma considerable la variedad de la dieta. En algunos casos esta conducta alimentaria tan restrictiva se puede confundir con el diagnóstico de anorexia nerviosa.

Tratamiento
  • Comenzar por servirle al afectado purés líquidos hasta llegar, de manera gradual, a un puré espeso y más tarde a alimentos sólidos.
  • Añadir a los purés algún tropiezo de carne, pescado o huevo, primero triturado, y luego en trozos pequeños.
  • Introducir en su dieta los alimentos sólidos a partir de alimentos blandos como huevo pasado por agua, pescado hervido, luego frito, verdura cocida, carne picada y, finalmente, carne fácil de masticar.
  • Este plan dietético irá acompañado de un plan conductual dirigido por el psicólogo, así como de un curso de educación nutricional elemental referida al contenido de nutrientes de los alimentos en una dieta adecuada a las necesidades individuales.

By: María Comeche.
  
¿Tu niño no quiere comer? La inapetencia infantil: 10 consejos prácticos
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Vamos a hablar de la inapetencia infantil. De cómo afrontar el hecho de que un niño coma poco, ya que es uno de los temas que más preocupan a mamás y papás.

¿Qué hacer si un niño no quiere comer?

Lo primero que hay que hacer es diferenciar si la causa es un problema de salud o un mal hábito alimenticio. En el primer caso, los niños que no comen, tampoco juegan y lucen decaídos, a ellos hay que llevarlos a consulta, pero si no es así, lo más probable es que se deba a un mal inicio de alimentación a partir de los seis meses.
Una vez identificada la causa de la inapetencia, los padres deben armarse de mucha paciencia para enseñar a su hijo a comer variado y jamás acudir a la violencia física o psicológica para lograrlo, pues ello puede originar futuros desordenes alimenticios.
Las amenazas, castigos físicos o premios, son inadecuados para hacer que los niños coman, lo que los padres deben entender es que la alimentación de ellos es un proceso que se inicia a los seis meses hasta lograr que al año coman variado, cuando no se logra ese objetivo, vienen los problemas después, cuando el niño aprende a diferenciar qué le gusta y que no.

Creatividad en la alimentación

Las madres y padres deben ser muy creativos para alimentar a sus hijos, presentar los alimentos de manera atractiva es importante, por ejemplo, no es lo mismo presentar un poco de arroz blanco en el plato que hacerlo decorándolo en un molde redondo, cuadrado o triangular.” Hay que armarse no solo de paciencia, también de mucha imaginación para darle los alimentos que necesita.
Sin embargo, la inapetencia también se da por la falta de alguna vitamina o mineral. Los niños que nacen con bajas reservas de hierro debido a que la madre sufrió anemia durante el embarazo, estará propenso a sufrir de inapetencia por falta de hierro y zinc.


Consejos prácticos para afrontar la inapetencia infantil

  1. Primero llévalo al pediatra y descarta algún problema de salud.
  1. Si la inapetencia persiste bríndale alimentos de calidad para evitar que pierda peso y talla.
  2. Presenta su comida con formas divertidas y en platos coloridos para que sean más atractivos.
  3. Varía de alimentos a diario y consume lo que le das a tu niño o niña, así educas con el ejemplo.
  4. Procura iniciar el día con frutas, zumos y leche.
  5. Enséñale a comer pescado, es de fácil digestión y muy nutritivo.
  6. Opta por los zumos naturales de casa en lugar de los envasados o las gaseosas.
  7. Restringe el consumo de azúcar porque solo aportan calorías sin nutrientes.
  8. Establece horarios fijos para comer y evita darle golosinas entre comidas.
  9. Recuerda, la inapetencia infantil es un problema temporal, afróntalo con paciencia, amor y buen humor.

By: María Comeche.
   
Errores de la Alimentación Infantil
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Algunas de las cosas que nunca hay que hacer cuando se trata de alimentación infantil: soborno, premios por comer, obligar al niño a que coma…

Errores que no se deben cometer en la alimentación de nuestros hijos:

  • Leche de vaca. Es un error introducir esta leche en la alimentación de nuestro hijo antes de que cumpla el año, ya que lo más conveniente es que se alimenten con leche materna y si no es posible, con fórmula infantil, que a pesar de que está basada en la leche de vaca, está tratada y se le han cambiado los tipos de grasa, aumentado las proporciones de proteína, carbohidratos, vitaminas y minerales.
  • Siempre nos han metido en la cabeza que la leche ayuda a crecer y fortalecer los huesos, y esto puede llevar a muchos padres a proporcionar un exceso de productos lácteos a sus hijos, siendo un máximo de tres las raciones diarias recomendadas. Los problemas que pueden surgir de esta sobrealimentación de lácteos son varios, como el escaso hierro que estos productos aportan así como la dificultad que produce el calcio para que el organismo absorba este necesario mineral. También los derivados lácteos son una fuente de grasas animales ricas en ácidos grasos saturados, restan apetito y pueden provocar dolor abdominal. No olvidemos que muchos de los postres lácteos aportan también una buena dosis de azúcares. Así que intentemos olvidarnos de dar flanes, natillas, etc., de postre a nuestros hijos, lo mejor es una pieza de fruta, precisamente la vitamina C ayuda a asimila el hierro de los alimentos que se han introducido en la comida.
  • Zumos envasados. Un gran error es pensar que dando un zumo envasado a nuestro hijo, estamos sustituyendo la ración de fruta. Ya un zumo natural priva al organismo de la fibra de la fruta, pues los zumos envasados además contienen azúcares y vitaminas artificiales. Se trata de un preparado muy energético que carece de nutrientes esenciales y que generalmente aportan mucho menos de un 10% de fruta. Ni que decir tiene que los refrescos no son nada recomendables.
  • Copos y cereales azucarados.  Otro tema es el desayuno y los cereales azucarados o chocolateados que tanto gustan a los niños hasta el punto de que consumen más de lo recomendado, sea por su sabor o por los dibujitos del envase. La verdad es que son golosos, pero a pesar de tener como base el trigo, el arroz o el maíz, están cargados de azúcar, miel o chocolate, lo que aumenta su energía pero no los nutrientes esenciales.
  • Productos de confitería y/o repostería. Tampoco es beneficioso para los niños el consumo de bollería, pan de molde, etc. Son productos que por ser blanditos frenan su desarrollo bucodental, no trabajan dientes, mandíbulas, músculos de la cara y la masticación, no fortalecen sus dientes y encías y encima, al ser ricos en azúcares, propician la caries. También aportan grasas añadidas, así que nada mejor que tomar fruta y pan del día.
  • Impedir que los niños entren a la cocina. Es lógico pensar que la cocina es un lugar peligroso para los niños. Hay cacerolas con aceite o líquido hirviendo, cuchillos y aparatos eléctricos, pero se ha comprobado que los niños que se involucran en la preparación de los alimentos están más dispuestos a probarlos.
  • Presionarlos para que prueben los alimentos. Por lo general, es necesario presionar a los niños para que prueben algunos alimentos. Sin embargo, se ha comprobado que la insistencia de los padres hace que, de hecho, los niños rechacen esos alimentos. Lo mismo sucede cuando se les ofrecen premios por comer algunos platos, pues los niños suelen poner dichos alimentos en la categoría de que “son tan malos que deben premiarme para que los coma”. La mejor conducta es animar al niño a que pruebe el alimento y no molestarse si el niño lo rechaza y no elogiarlo si lo come. En ambas circunstancias los padres deben mostrarse neutrales.
  • Mantener los alimentos que le gustan lejos de su alcance. Si los padres ponen algún alimento fuera del alcance del niño, éste automáticamente lo deseará más. Para comprobarlo, un grupo de investigadores puso cierto alimento en platos, al alcance del niño y en otro grupo de niños los pusieron en frascos cerrados, fuera de su alcance. Cuando les permitieron comer la cantidad que desearan, los niños que habían estado con el alimento en frascos cerrados comieron hasta cuatro veces más que aquellos niños que siempre habían tenido acceso a dicha comida. La mejor estrategia es no llevar a casa golosinas poco nutritivas y permitir que el niño tenga libre acceso a los alimentos, para que elija por sí mismo.
  • Servir vegetales “aburridos”. Muchos padres dan a sus hijos vegetales hervidos, que a los niños suelen parecerles poco apetitosos. Es una buena estrategia añadirles un poco de mantequilla, aderezos o queso, lo cual mejorará muchísimo el sabor y ayudará a que el niño se aficione a las verduras.
  • Darse por vencidos. Muchos padres se dan por vencidos demasiado pronto. Se ha comprobado que a veces es necesario hacer 10 ó más intentos para que un niño acepte un alimento nuevo. Es importante, también, usar los “Puentes Alimenticios”. Si a un niño le gustan, por ejemplo, las habas, es una buena idea seguir con garbanzos, lentejas o alimentos parecidos ya sea en la consistencia, el sabor o, incluso, el color. Poco a poco, se irán expandiendo los gustos alimenticios e, incluso, el niño podría elegir en el supermercado aquellos alimentos que desea consumir.
Muchos padres “pecan” en…

  • Obligar a que el niño coma más de los que puede
  • Premiar un buen comportamiento con golosinas y otros alimentos calóricos.
  • Castigar al niño sin comida por si presenta alguna conducta desfavorable.
  • Festejar cualquier acontecimiento importante de la vida del niño ofreciéndole una “comida basura”.
  • Permitir el consumo diario de bollos, bebidas gaseosas y azucaradas.
  • Ofrecer, con frecuencia, platos precocinados por la falta de tiempo.
A tener en cuenta


Lo más importante de todo es que los padres tomen el asunto con tranquilidad. Unos padres demasiado ansiosos por la comida transmitirán dicha ansiedad al niño que puede desarrollar conductas anormales hacia la alimentación o usar esto para controlar a los padres.
Hacer partícipes a los niños en la cocina y en la elección y manipulación de los alimentos que se van a tomar, es beneficioso, pero no se les puede dar total libertad, pues seguramente elegirían una alimentación poco equilibrada y saludable, les encantan los alimentos muy salados o muy dulces, así que tenemos que darles a elegir entre algunas posibilidades dentro de nuestros planes alimenticios, ya que somos los que sabemos qué necesitan comer. Demos una vuelta a nuestra despensa.

By: María Comeche.


La alimentación infantil y nuestra responsabilidad como padres
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Os damos unos consejos que nunca deberíamos olvidar, ya que es nuestra responsabilidad como padres la alimentación de nuestros hijos.
Si somos padres y no nos alimentamos bien, la mejor decisión que podemos tomar es mejorar nuestros hábitos alimentarios y así, como en tantas otras cosas, brindar el mejor ejemplo a nuestros hijos.
  • Enseñar a comer adecuadamente es una tarea que debemos realizar con responsabilidad, tiempo y dedicación, pero también de manera divertida y didáctica, para captar la atención y el apoyo de nuestros hijos.
  • Transmitir el mensaje educativo más importante: tener hábitos alimentarios sanos significa consumir una alimentación variada y equilibrada. Esto se consigue con una amplia variedad de alimentos, como muestra la pirámide alimenticia. Por ello, con nuestros hijos debemos trabajar con la pirámide y su significado.
  • En el supermercado, podemos enseñar los diferentes tipos de alimentos que se nos ofrece, y la responsabilidad y libertad que tenemos a la hora de elegir los mejores alimentos para nuestra salud.
  • Enseñar la importancia del momento de la comida:
    • Cómo y cuándo lavarnos las manos
    • El respeto por la cocina y sus peligros
    • Los buenos modales en la mesa
    • La importancia de comer despacio y con tranquilidad
  • Dejar que los niños colaboren en la elaboración de la comida, siempre teniendo los cuidados pertinentes en la cocina.
  • Incluir diferentes sabores, colores, texturas y consistencias en los platos, con el fin de estimular las ganas de comer de los niños.
  • A la hora de comer, es muy importante utilizar sillas, vajilla, vasos y utensilios que los niños puedan manejar cómodamente.
  • Debemos tratar que los niños sean partícipes del momento de la comida, invitándolos a poner la mesa, traer los alimentos, recoger y limpiar la mesa después de comer.
  • Ayudar a los niños a prepararse para comer, ofreciéndoles actividades que ayuden a relajarse.
  • Que los niños aprendan y se recreen con libros y vídeos instructivos sobre alimentación sana.
  • Servir la comida en un ambiente atractivo y relajado: No olvidar que “la hora de comer” debe ser lo más agradable y distendida posible.
  • En la mesa, mantener una conversación tranquila y no forzada, tratando que los niños hablen de sus experiencias con los alimentos, cómo saben, cómo huelen, etc.
  • Nunca utilicemos los alimentos como premio o castigo.
  • Tratar de observar y comprender la personalidad y las reacciones de los niños con los alimentos.
  • Es conveniente servir porciones apropiadas: la porción para un niño no es la misma que la de un adulto.
  By: María Comeche.

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